21 mar. 2009

Bájenme la piñata por que estoy débil

Chaparrita, mira, me encontré esto que escribí y no publiqué:

"Que linda la fiesta de mi pueblo...", reza una canción que escuché y que ni recuerdo cómo se llama, pero da pie a que inicie mis memorias sobre la fiesta “1”.

¿No es “1” una chulada para un angelito? 1, como su dedito cuando señala; 1, como su piñata. Pero todo lo que ha aprendido en este primer año...

Por cierto, y combinado con el año uno, no recuerdo si te di las gracias por la atención que me diste, la de toda una doctora profesional, pero sobre todo la atención de una esposita muy dedicada a su marido. Nuevamente son esos pequeños detalles de los que alguna vez te hablé, esos que nadie espera pero que tú, sólo tú puedes darme. Eso sin contar que, pese a las atenciones que tenías conmigo, no descuidaste en ningún momento a nuestro pequeño angelito que también exige las atenciones y cuidados de su mamita, ahora si que te multiplicaste.

Estuve a punto de gritar, con las pocas fuerzas que me quedaban ¡Bájenme la piñata por que estoy débil!, pero Miguel me ganó la idea. Y cómo él, no iba a dejar escapar la oportunidad de surtirme de dulces y fruta.

Ah, mi linda mujercita. La consecuencia de todos tus cuidados fue una fiestecita en la que me divertí mucho, una reunión muy agradable que ¿quién organizó? si, de nuevo tú. Y luego dices que sientes que no haces nada...

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