31 may. 2011

De los libros y sus historias

A punto de terminar mayo y no he escrito nada, pero he leído... poco, pero sigo siendo constante.

Leo por que me gusta, por que es emocionante y gratificante encontrarse con un buen libro que hace volar nuestra imaginación. Creo que prefiero las novelas, pero las poesías de Jaime Sabines o las de Renato Leduc también me atrapan, bueno, dije esos dos por citar nombres pero hay muchos más.

No sabría decir que tipo de libros me gustan, yo no soy de esos que sólo buscan policiacos, de ficción o románticos, creo que en ese sentido también soy afortunado por que disfruto cualquier género.

Leer es un placer, leer es una actividad a la que hay que dedicarle su tiempo y disfrutar del placer de su compañía.

Y para este placer tengo mi “alcahuete”, ella me busca y ofrece libros, para oreja y trae nuevas recomendaciones y variedad en textos; es ella también la que un día me enamoró (entre otras miles de cosas) con su lectura de Jaime Sabines..., “Habría que bailar ese danzón que tocan en el cabaret de abajo...”, leía. También busca con qué seguir después de la incertidumbre que deja el final de un libro que nos pareció genial.

Hoy no me preocupo por qué leer, por que tengo un par de libros que me va a distraer por un mes, pero siento un escalofrío cuando pienso:

–¿Qué voy a leer cuando termine? ¿qué otro libro me va a hacer sentir lo que conseguí con éste?
–Primero termina el libro en el que estás– dice ella con esa actitud de calma y tranquilidad que dan las mamás a los niños, aunque saben que el peligro se cierne sobre sus cabezas.
–Pero ya me faltan sólo dos hojas– insistí.
–Bueno, pero tu no sabes en cuanto tiempo lo vas a terminar o– y caminó lentamente hacia mi tomando en el camino el cuchillo con el que momentos antes había picado un jitomate – si lo vas a terminar.

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