8 sept. 2011

Ser diseñador o no ser diseñador...

Diseñar debería ser premiado de por vida, finalmente es el diseñador quien le da identidad a una marca, quien le da vida a una empresa con su imagen..., todos deberían agradecerle a los diseñadores, sobre todo a los que somos buenos.

Ser diseñador es una labor muy difícil por que es una profesión de tiempo completo, también es muy gratificante por que puedes ver tu trabajo por la calle al caminar o en la publicidad en general pero, los que nos contratan son ingratos, pagan muy poco.

Al diseñador que hace la imagen de un restaurante, deberían recibirlo en todos los locales que usen su diseño como un rey. El que hace el logo de una cafetería deberían darle cafés gratis de por vida o, mínimo, hasta que se rediseñe la imagen del producto.

Ya existe el día del diseñador pero aún no hay suficientes homenajes a estos verdaderos héroes de la comunicación visual que además, son mal pagados y sufren la invación de aquellos que, por usar una computadora creen e incluso se hacen llamar "diseñador".

No entienden que el diseño se lleva en la sangre, se suda y se sufre, sí, como todo lo que se ama el diseño también se sufre y se disfruta, además de dar enorme felicidad.

Ser diseñador desvela, cansa, enoja, molesta, da hambre, da sed, sueño, provoca insomnio, genera pesadillas, dolores de cabeza, hace reír y hasta enamora.

Yo me enamoré de mi profesión y, de una diseñadora que es genial.

Agosto

¿Ya se terminó agosto? ¡Y no escribí nada! ¡avisen cuando se termina el mes!

Ahora ya escribiré en septiembre, ni modo.