7 feb. 2012

Un día de gripe

Mi gripe empezó hace dos días, tal vez tres, pero el primero fue sólo de sentir la clásica sensación de un resfrío, nada que un kleenex no resuelva.

El segundo día fue demoledor, afortunadamente para mi, descansaba del trabajo y pude quedarme a descansar, además, era día festivo y las actividades de mis hijos no existían, lo más cansado que tuve que hacer fue correr con Mario Bros un rato y aguantar el estar respirando con un cubrebocas todo el día, de manera que mientras no me lo quitara todo estaba bien, además, dormí muchas veces a lo largo del día.

En la madrugada, después de mis medicinas y de un té reparador vino la fiebre, aunque parece que no duró mucho por que cuando me despertó el dolor de cabeza y el sudor, me sentía mucho mejor. Además, sabía que al siguiente día tenía que trabajar; lo mejor era haber tenido esa noche de reconstrucción antiviral, pero no fue así.

Después de despertar entre dolores de cabeza, sudor y escalofríos, me di cuenta que aún faltaban unos minutos para las 7 am, lo supe por que mi mujer ya estaba levantada, así que me volví a dormir, después, no recuerdo nada hasta que me levanté a las 10:30 am y fue en ese momento en que una voz (que no era la mía) habla por mi, eso me aterrorizó.

Era una voz diabólica, profunda, cargada de..., de una esencia negativa, era el sonido de lo que siempre he imaginado como la voz de El oscuro pasajero...

Sabía que eso no estaba bien, el reconocer esa voz significaba que algo no estaba bien en este día pero aún así, El oscuro pasajero se levanto de la cama y se fue a bañar. Al salir le dolía la espalda, la garganta, la cabeza, y se quedó en cama de nuevo.

Al paso del día El oscuro pasajero fue regresando al oscuro lugar de donde provenía y afortunadamente en la tarde y después de muchas siestas, la voz volvió a ser la voz de siempre.

Lo malo de estar enfermo es que no disfruto a mi familia por que en cualquier lugar en que me siente, me duermo, bueno, normalmente siempre es así pero cuando tengo gripe, inevitablemente el sueño simplemente me vence.

Lo bueno es que siempre están ahí para consentirme, tengo mi enfermera personal que es muy, muy eficiente y sus asistentes, que no me dejan dormir pero me hacen reír.

Pese a eso no me gusta y me asusta cuando se despierta El oscuro pasajero.

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