7 mar. 2013

En las cobijas


A veces abro los ojos por que mi reloj interno me dice que dormí suficiente, otras -la mayoría-, mi reloj me dice que podría dormir 12 horas más, pero tengo que levantarme para ir a trabajar.

Abro un ojo (nunca puedo abrir los dos al mismo tiempo, hay demasiada luz para eso), me quedan 20 minutos más. Pasa el tiempo mientras mi cabeza está bajo las cobijas. Pasa el tiempo y siento que ya se me va a hacer tarde pero sólo han pasado 5 minutos, siento alivio, vuelvo a intentar dormirme pero cuando volteo a ver el reloj con la esperanza de que tenga todavía más tiempo, veo que sólo han pasado otros 2 minutos y eso lo hago en repetidas ocasiones. Decido levantarme, no tiene caso seguir así.

A veces lo que me despierta es un dolor de cabeza ligero pero constante, siempre digo que es por dormir "de más", pero dormir 6 horas y media no es dormir "de más"..., en realidad es dormir "de menos".

Me levanto, no hay nadie en la casa, estoy solo. Quiero seguir acostado pero ya no tengo sueño, de cualquier manera me vuelvo a recostar, meto la cabeza entre las cobijas esperando que el calor que aún conservan me ayuden a volver a atrapar las ganas de dormir. Pasa un minuto y ahora hace mucho calor debajo de las cobijas.

Enciendo la TV, siempre ver un buen programa de noticias o un programa mañanero hace que el sueño regrese: Primero noticas, hoy, o el del 13 que ni el nombre me sé, cualquiera es tan bueno para aburrirme como el canal del Congreso.

Le dejo en Hoy, los del 13 gritan mucho. En menos de dos minutos el sueño regresa..., el calor abrazador de las cobijas me invitan a cerrar los ojos, poco a poco siento la pesadez de los párpados, el tiempo se vuelve a estirar, la conciencia se vuelve ligera, me siento levitar en la cama... me duermo.

Sueño que camino y escucho ¿música...? ¿de dónde viene? El volúmen aumenta en mi sueño, esa canción se parece al sonido de mi ¿alarma? ¡Caramba! ahora sí es hora de levantarme y yo ¡tengo mucho sueño!