24 abr 2011

Una semana

Termina la Semana Santa y regresan los que se fueron, yo creo que viene a celebrar el día del niño. Pero la verdad es que los días sin tráfico se disfrutan.

Así, sin ir más lejos, un trayecto de 30 minutos se hace en 15 o menos sin tener que ir a más de 80 km/h, puedo salir del trabajo 10 minutos tarde y llegar 5 minutos antes de lo habitual, justo a tiempo para a comer. La ciudad estaba riquísima.

En cambio, si salgo 10 minutos tarde (normalmente mi trayecto con tráfico es de media hora), se convierte en un trayecto de entre 45 minutos ¡hasta una hora!

Sin gente uno puede admirar la arquitectura de la cuidad, ver lo rectas que son algunas calles y, hasta anticipar un bache que está a lo lejos.

Pero lo malo es que nadie abre, ni siquiera puedo ir a comprar quesadillas o gorditas de chicharrón en cualquier lugar por que todos se fueron de vacaciones.

Si hay cosas abiertas, como los cines. Pero como las pocas personas que no salieron ya buscaron sus quesadillas y tampoco encontraron, las pocas diversiones que hay están llenas...

Y ¿por qué me quejo? ¡POR QUE ES MI BLOG Y YO ESCRIBO LO QUE SE ME ANTOJA!

3 feb 2011

Contigo aprendí

Tengo un amigo que hace tiempo me dijo: "cuando no encuentro las palabras para decir algo, pongo una canción que lo diga".

Llevo dos inicios y tal cuál, no encuentro palabras para decir lo que quiero, pero escuchaba una canción en internet y sabía que ahí estaba todo lo que quería escribir.

Hoy no hablo de ti, compañera hermosa de mi vida, no hablo de ti, la mujer que me ha dado grandes lecciones de vida; tampoco hablo de el angelito que es mío, que llena mi corazón de emociones y me hace sonreír y consigue que saque fuerzas de no sé dónde... para jugar.

Conozco el significado de las palabras: amor, esperanza, orgullo, ilusión, emoción, preocupación, responsabilidad. Pero esas palabras, que son exactamente las mismas, tienen un nuevo significado, un nuevo empuje o un nuevo motivo.

Hoy hay alguien más en mi vida, la conocí en enero. La vi por primera vez una tarde de un día soleado, con su cabello negro y sus lindas mejillas rosadas. Ella ni siquiera volteo a verme cuanda nos conocimos, pero en la primera oportunidad que tuve le di un abrazo con timidez, ahora busco cualquier pretexto para abrazarla y saludarla con un beso en la mejilla.

Me gusta mirar sus ojos y me divierte como ella retira tímidamente su mirada o, cuando con coquetería dibuja una sonrisa en su cara.

Desde ese día de enero aprendí que existen más bellas y mejores emociones; aprendí a conocer un mundo todavía más lleno de ilusiones; con ella aprendí que la semana tiene más de siete días (aunque se van como agua); a hacer mayores, mis ya grandes alegrías; a ser todavía más dichoso, yo con ella lo aprendí.

Con ella aprendí a ver la luz del otro lado de la luna (y eso que ya me lo habían enseñado ustedes dos veces); aprendí, que su presencia no la cambio por ninguna; aprendí que puede un beso ser aún más dulce y más profundo, que puedo irme mañana mismo de este mundo; las cosas buenas con ustedes las viví. Y contigo aprendí, que yo renací el día en que te conocí... eso fue hace menos de una semana... cuando naciste mi bebita.